Cada 19 de febrero desde 1998, en honor a Justin Fashanu, el primer futbolista profesional en declarar públicamente su homosexualidad en 1990, se celebra el Día Internacional contra la Homofobia en el Deporte.
Es con este día que se busca sensibilizar a atletas, clubes, federaciones y aficionados sobre la importancia de erradicar la intolerancia y los prejuicios en el deporte. Ya que de manera notoria, no existen en demasía deportistas, de cualquier disciplina, abiertamente de la comunidad LGBTTTIQA+.
Si bien los tiempos están cambiando, una de las principales razones por las que relativamente pocas o pocos deportistas salen del armario sigue siendo el miedo a posibles consecuencias negativas. En especial en países latinos, donde sigue existiendo demasiada LGBTTTIQA+fobia.
Los deportes se rigen ante la capacidad humana, del esfuerzo, talento y superación personal; por lo que el tema de la discriminación debe ser tomado en cuenta, ya que es una limitante para las y los atletas. Tal es el tema que se ha vivido recientemente sobre la prohibición de deportistas trans en competencias femeninas, esto en EUA bajo un mandato del presidente Donald Trump.
En México, 5 millones de personas se autoidentificaron con una orientación sexual y de género LGBTI+. Esto, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG) en 2021.
No obstante, la cantidad de deportistas mexicanos que han salido del armario es muy baja. Dentro de los que se encuentran, Stephany Mayor y su pareja Bianca Sierra, las jugadoras de Tigres UANL que se casaron en 2022 y cuyos bebés Kenzo y Nova nacieron en 2023, así como Janelly Farías del Juárez y la exfutbolista Bianca Henninger.
Quizá hay otras y otros deportistas mexicanos LGBTTTIQA+ pero no declarados abiertamente. Parte de la razón podría ser el miedo que ha infundido las pasadas dos décadas el grito homofóbico en el fútbol mexicano. Por lo que se puede inferir que falta mucho más por hacer.


