Mañana comenzará el Mundial más grande de la historia, en cuánto a participantes. 48 selecciones, 104 partidos, 3 anfitriones: Estados Unidos, México y Canadá. Adiós a la mística de 32, hola a la fiesta extendida. ¿Más equipos significará más historias relevantes que en algunos años recordaremos? La prueba para la organización del futbol mundial comienza ya.
Con 48 selecciones el torneo se alarga y se diluye un poco la fase de grupos. Es casi un hecho que con este nuevo formato habrá más goleadas y quizá más “cenicientas” que se metan a las instancias finales. Las confederaciones chicas tendrán más representación. África, Asia y Concacaf meten más gente, y eso puede traer el próximo Marruecos del 2022 o Costa Rica del 2014.
El Mundial de 2026 será distinto por el formato, por ser tripartito y por llegar en un momento de transición generacional en varias selecciones. Esperemos más goles, más jugadas para el recuerdo y menos VAR robándonos la celebración. Con 48 boletos, una Colombia, Ecuador,n Uruguay o alguna otra selección, después de las consideradas top, pueden llegar lejos si agarran ritmo.
Messi y CR7, el último baile
Messi llega a la justa mundialista con39 años. Ya ganó todo. Va sin presión, solo a disfrutar. Juega menos, piensa más. Argentina tiene equipo para repetir. Su misión: despedirse como campeón o como leyenda que ya cumplió. Cada minuto será su adiós a los Mundiales.
Mientras que CR7 con 41 años, tendrá el récord de 6 Mundiales. Quizá vaya más por los goles, que por la copa, pero todo puede pasar. Portugal tiene plantilla pero depende si acepta rol de 9 de área y líder. Su misión: romper marcas de veterano y cerrar el ciclo histórico.
En conclusión, mientras Messi jugará tranquilo, sin deudas. Ronaldo lo hara contra el reloj, buscando un gol final. Seremos testigos de la despedida de dos leyendas en un mismo Mundial.
Favoritos a campeón del Mundo
Si hablamos de lógica, Europa y Sudamérica siguen comiéndose el pastel. Argentina llega como campeona defensora y con Messi todavía orbitando, aunque será su último baile mundialista. Brasil siempre es candidata por plantilla, pero le falta identidad de equipo.
Francia tiene profundidad: Mbappé, Camavinga, Saliba, y jugadores jóvenes que ya ganan en clubes grandes. Inglaterra acumula talento y frustración; es el equipo que “algún día tiene que explotar”. España y Alemania están en reconstrucción, pero tienen cantera. Cualquiera de ellos puede aspirar al ansiado título.
¿Y México?
México estará jugando de local, y eso pesa. El Estadio Ciudad de México (antes Banorte y más antes Azteca), así como lo recintos de Guadalajara y Monterrey van a arder. El problema de siempre: techo futbolístico. La selección tiene jugadores en Europa y buena generación sub-23, pero le falta gol y personalidad en momentos grandes. Jugar en casa quita el factor viaje y aclimatación, pero mete presión doble. Si el Tri no pasa de octavos será fracaso, y si lo hace será “hazaña”. Esa es la vara en la que nos pusimos solos.
Si México se suelta y usa a la afición como jugador 12, el ‘Tri’ puede romper su techo. La mesa está servida para algo histórico. La pregunta es ¿Estamos listos para dejar de imaginar cosas chingonas y hacerlas realidad? Dijera un buen amigo; “yo se que no, pero ¿Y si sí?”.


